El 2-0 a Honduras mostró que la estructura funciona sin el 10. Pero cuando Messi aparece en cancha, todo cambia. ¿Cómo reajusta Scaloni el sistema para sacar lo mejor de los dos escenarios?
Ante Honduras, sin Messi, Argentina jugó un partido prolijo. No brillante, no memorable, pero sí ordenado. La estructura de Scaloni funcionó con Lautaro como referencia arriba, De Paul y Mac Allister administrando en el medio, y los laterales llegando con criterio. El 2-0 fue justo y tranquilo.
Eso genera una pregunta táctica interesante: ¿cómo encaja Messi en ese esquema cuando lleva semanas sin acumular minutos reales? La respuesta que manejó Scaloni en los últimos amistosos fue darle libertad de movimiento entre líneas, sin exigirle la presión alta que el sistema demanda a los extremos.
Cuando Messi entra, el equipo no cambia de esquema. Cambia de gravedad. Todo orbita alrededor del 10, lo quieran o no.
Las variables de ruptura ante Islandia pueden ser Thiago Almada y Nico Paz, dos jugadores que pueden jugar entre líneas con criterio europeo y que necesitan minutos antes del debut. Si Scaloni les da 45 o 60 minutos esta noche, la lectura es clara: están en el radar para el banco ante Argelia.
El sistema ideal de Scaloni para el Mundial no tiene un solo patrón fijo. Tiene un núcleo duro — Dibu, línea de cuatro, Paredes o Palacios, De Paul, Mac Allister, Messi — y variables según el rival. Lo que pase ante Islandia nos va a dar la última pista antes de que empiece todo de verdad.
David Pizarra — El Sistema — cubre análisis táctico para VAReca.